Gracias a ti también…

gracias

 

Ya habrás oído hablar mucho de la importancia de la Gratitud, de los innumerables beneficios que tiene tanto para el que da las GRACIAS como para el que las recibe, es más, seguro que has podido comprobar en primera persona los efectos que causa en alguien cuando le das las Gracias.

Hay personas que han sido educadas para dar las gracias por absolutamente todo; unas “gracias” automáticas e inconscientes.

Hay otras personas que directamente no han sido educadas en esta materia, ¿Por qué dar las gracias si sólo hace lo que tiene que hacer?

gracias

No sé exactamente en qué parte del tablero del juego te encuentras y no importa, sólo hablo de ello para que, si lo deseas, te hagas tu esa pregunta a ver a dónde te lleva…

Dentro del inmenso mundo de la Gratitud y sus beneficios, hay una parte que, a mi sentir, está todavía menos contemplada que es:  RECIBIR LAS GRACIAS.

Pongo una serie de respuestas comunes a cuando nos dan las gracias, a ver si te alguna te resulta familiar.

“No no, gracias a ti…..”

“De nada… Por nada…”

“No hay de qué…”

Pongo las 3 que para mí son las más comunes pero seguro que la lista de “automatismos” es muy extensa.

¿Qué te hace pensar a ti esto?

En todos mis talleres hago referencia a esta cuestión, a la de recibir las gracias. Si en ocasiones no nos han enseñado a dar las gracias, lo que si que, en general, no nos han enseñado es ¡¡a recibir las gracias!!

A mi juicio llegado a este caso se juegan dos cosas:

  • No valoramos o restamos valor a aquello que hemos hecho por lo que nos dan las gracias (auto desvalorización)
  • No valoramos el reconocimiento que nos hace el otro

Visto así, ¿tu que opinas?

Son muy curiosas las respuestas que recibo a esta reflexión. Como tratamos de convencernos de que son “frases hechas” y que no es tan importante.

Lamento decir que si, que con nuestro lenguaje creamos todo, nuestra realidad, nuestras relaciones, la calidad de éstas…

Si partimos de una auto desvalorización, en este caso inconsciente, es lo que vamos a transmitir.

Si por otro lado “ninguneamos” el reconocimiento del otro, inconscientemente le estamos desvalorizando y lo que menos le va a apetecer es volver a valorar cualquier cuestión que venga de nosotros. ¡¡Vaya tela!!

Ante esto quizá me preguntarás: Bueno, ¿y qué respondo cuando alguien me da las gracias? ¡Muy buena pregunta!

¿Por qué tenemos que responder algo verbalmente? Hay otras maneras de responder: un gesto , una sonrisa, una señal de recibir su reconocimiento…

¿Queremos responder con palabras? Podemos hacerlo igualmente contemplando no desvalorizarnos, ni desvalorizar al que nos reconoce. Cada uno encontrará su fórmula. Comparto la mía por si te sirve, yo la he integrado en mi Vida ya que es la manera en la que yo siento que agradezco el reconocimiento que me hacen y no me desvalorizo. Es la siguiente:

“Gracias a ti también”

Como digo es la que a mí me hace sentir bien, en la que declaro reconocimiento y agradecimiento al otro por valorar mi acción y auto reconocimiento.

¿Cómo te suena a ti?

Ya de paso, en este tema de la Gratitud, compartir que me siento ABSOLUTAMENTE AGRADECIDA a todas y cada una de las vivencias por las que transito y he transitado, y a todas y cada una de las personas que han estado, están y estarán en MI VIDA.

Añado “una coma” declarando que nadie queda excluido de mi agradecimiento.

GRACIAS A TODOS

GRACIAS, A TI TAMBIÉN.

 

Un abrazo, y ¡bonita semana!

Águeda

(Imagen de Internet)

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2 Replies to “Gracias a ti también…”

  1. ¡Qué bonita lección para aprender! Yo soy de las que automáticamente respondo frases hechas del tipo: “De nada” o “No hay de qué”. Y ahora que observo estas palabras escritas en tu post y reflexiono sobre lo que dices en él, es cierto que dichas palabras infravaloran el trabajo que hacemos por el otro y en cierto modo nos hace sentir que no ha sido para tanto… Me ha encantado aprender esta nueva fórmula de recibir las gracias! Ahora lo complicado es interiorizarla para que no salga disparada automáticamente la anterior forma de recibir las gracias. ¡A trabajar!
    Muchas gracias Águeda por tus enseñanzas una semana más.
    Recibe un beso y gran abrazo.
    Elena (tu compañera de rumbo a un nuevo destino)

    1. Me alegra Elena que te haya servido! Y ya verás como no es tan complicado, lo más complicado es darse cuenta, una vez llegado a ese punto integrarlo es sólo cuestión de prestar un poquito de Atención.

      Gracias A TÍ TAMBIÉN querida Elena, gracias por recibir de mí cada semana, y ¡feliz camino rumbo a tu nuevo destino!

      Un gran abrazo,

      Águeda

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