¡Todos somos Super Héroes!

Muchas veces me he encontrado a personas que sienten que su vida es mediocre y que nunca les ha pasado nada emocionante. No se sienten protagonistas, sienten que nunca han vivido algo que marque una diferencia.

¿Acaso es esto posible? Si ya sólo el hecho de nacer ¡es todo un acto de SUPERACIÓN!

Deseo de corazón que no seas de esas personas que sienten que no han aportado nada o no tienen nada que aportar porque…

“ABSOLUTAMENTE TODOS SOMOS SERES EXCEPCIONALES Y HEMOS IMPACTADO EN LA VIDA DE OTRAS PERSONAS”

Así, tal cual… ¿Cómo se te queda el cuerpo?

Hoy tengo el placer y orgullo de compartir también a través de este Post la historia de superación de una chica muy valiente (¡MI HIJA!) que, con tan solo 14 años, no sólo le ha dado la vuelta con una habilidad magistral a una situación difícil y complicada para ella, si no que además es MUY CONSCIENTE de ello y desea compartirlo con los demás para motivarles a inspirarles…

 

Ahora ya te he dado la clave que es la de siempre, HACERLO CONSCIENTE.

Ya lo sabes, así que nuevamente hazte esta pregunta:

¿En qué momentos de tu vida has vivido una situación de auto superación personal?

¡Seguro que en muchos! Puede ser desde cuando afrontaste tu super vergüenza en el cole y brillaste cantando en el escenario ante todos los padres y madres allí presentes; cuando lograste acabar dignamente aquel horroroso TEST DE COOPER que te tenía 12 interminables minutos dándolo todo o cuando miraste a los ojos a aquella persona que tantísimo te gustaba…

Estos sucesos que aparentemente no les damos importancia porque lo vemos “normal”, cosas de niños… son sutiles (o no tan sutiles) experiencias de superación personal que haciéndolas conscientes y compartidas pueden animar a otras personas.

Quizá sientes que contar a un adulto que sacaste un 8.7 en matemáticas a pesar de suspenderlas siempre no puede servir de nada, pero seguro que contándole esto a un niño de la edad que tenías tu entonces le puede motivar…

Dicho así te puede parecer una propuesta simple, pero yo insisto y sigo proponiéndotela ya que una vez que te des el permiso y te reconozcas estos “pequeños” retos superados, seguro vas siendo más consciente de otros aparentemente más importantes para ti, y para nada tan pequeños… como dice el dicho, “es como el rascar, todo es empezar…”

Prueba y me cuentas… ¿alguna sorpresa inesperada? 😉

Si sientes que este post le puede ayudar a otras personas, ¡¡por favor comparte!!

Un abrazo.

Águeda

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