¿Y tú de qué te culpas?

 

¿Y TÚ DE QUE TE CULPAS?

Ojalá te sorprenda mi pregunta y digas, ¡¡ey!! ¡que yo no me culpo de nada! Me encantará que así sea, y desde luego me encantará que me lo hagas saber porque confirmará que esa sensación existe, es posible sentirla, y  ¡muy aconsejable!.

Pero bueno, si por un casual fueras de ese grupo de personas que a veces nos culpamos, no te preocupes, lamentablemente es lo más frecuente.

Muchas veces sabemos de qué nos culpamos, o de qué culpamos a otros. Lo tenemos más o menos claro… Pero otras veces, nos sentimos culpables ¡Y ni siquiera sabemos por qué! ¿Te ha pasado alguna vez?

culpa

Tenemos una imagen preestablecida de cómo “debemos” de Ser, o de cómo tienen que ser los demás. También tenemos estipulados cuáles son los comportamientos “correctos” en cada circunstancia. Y yo te pregunto ¿esta es una imagen creada conscientemente o sencillamente heredada? Ahí te dejo la pregunta…

Si fallamos o fallan esa IMAGEN DEL IDEAL que viene de váyase usted a saber, es cuando entra en juego la culpa:

“Has fallado… He fallado… No he estado a la altura… No estás a la altura…”

¡EMPIEZA LA TORTURA!

A veces no nos hacemos a la idea de que, como me dijeron a mí un día, “la culpa es muy cañera…” . ¿Cañera? ¡¡Y tanto que es cañera!! En los casos más “cañeros” puede llegar a convertirse en un dolor físico insoportable, y sé muy bien de qué hablo…

¿Y qué hacer con la culpa?

Lo primero de todo “dejarla ser”, me refiero a que lo primero que va bien hacer es

“No sentirnos culpables de que nos sentimos culpables”

¿Suena a chiste verdad? A mí también me suena a chiste pero ¿cuántas veces pasa esto?

Después de este paso tan aparentemente evidente viene  uno que no siempre es fácil que es:

“Responsabilizarnos”

Así mismo. No somos culpables, ni los otros tampoco son culpables.

Todos y cada uno somos RESPONSABLES de nuestros actos, decisiones, acciones, no acciones… Los resultados que tenemos son fruto de una serie de decisiones previas que de una manera consciente o inconsciente hemos elegido tomar.

Puede que esto te “rechine”, lo entiendo perfectamente, ya he avisado que no siempre es fácil siquiera entenderlo, llevarlo a cabo se dirige casi a la Maestría.

Una vez logramos entender que somos RESPONSABLES de todas nuestras decisiones, ¡¡todo cambia!! ¿Por qué? Porque si somos RESPONSABLES,  ELEGIMOS, y DECIDIMOS, siempre podemos elegir y decidir otra cosa, y ¿tu sabes la libertad que da eso?

Si el resultado no es el que esperamos ni nos culpamos, ni culpamos a otros, nos responsabilizamos y en nuestra mano está cambiarlo. Eso sí, si el resultado SÍ es el que deseamos, ¡¡Eureka!! tampoco es por los otros, ¡es por NOSOTROS! Y la satisfacción es mayor.

Una vez que hemos saboreado la LIBERTAD que supone sabernos conscientes de que siempre ELEGIMOS, todo mejora y ya no hay vuelta atrás ¡es inevitable! o si no, ¡prueba y me cuentas!

Te recuerdo:

“No elegimos las circunstancias, pero sí elegimos cómo gestionarlas”.

Llegados a este punto te hago una propuesta:

¿Qué te parece una semana sin culpa?

Puede que digas ¡¡ valeeee !! ¡¡ siii !! Porque sean muchas ocasiones en las que seas consciente de que te sientes culpable.

O que digas: Pero, ¡¡ si yo normalmente tengo la conciencia muy tranquila !!

Bueno, sea como sea tu caso, igualmente te hago esta propuesta, también te servirá para que tomes conciencia cuanto de culpable te sientes en tu día a día, quizá te sorprendas y compruebes por ti mismo que no es para tanto! O quizá te des cuenta de que es más de lo que creías…

Si deseas disfrutar de UNA SEMANA SIN CULPA, (y de ahí, todo el tiempo que tu decidas), rellena este formulario y me pondré en contacto contigo.

Sólo en unos minutos y de forma GRATUITA ya obtendrás resultados ¡¡verás cómo es más fácil de lo que tú crees!!

¡¡¡Feliz semana de LIBERACIÓN!!!

Un abrazo,

Águeda Ribote

(Imagen de Internet)

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